Financiado por la Cátedra Pro+Tejer. Este curso no limita matrícula.
Abstrac: A través de esta acción formativa se pretende crear un espacio de reflexión compartida y debate abierto donde el profesorado universitario y el personal investigador puedan concretar cómo contribuir tanto desde lo cotidiano e inter-personal como desde lo institucional al cambio de paradigma social centrado en el enfoque de la protección (evitar y en prevenir las experiencias adversas) para pasar al enfoque del buentrato (centrado e promover el desarrollo y fortalecimiento de los factores protectores generadores de resiliencia que facilitan el afrontamiento efectivo de la adversidad y que permiten una evolución más positiva y ajustada desde el punto de vista psico-fisiológico y emocional de las personas).
Aspectos clave:
El ámbito universitario es un contexto óptimo para la dinamización de procesos de cambio social tanto por su potencial incidencia en el bagaje formativo y competencial de los futuros profesionales como por su carácter multidisciplinar y transversal, pudiendo alcanzar a toda la generación durante la etapa universitaria.
Por otra parte, forma parte del momento socio-histórico en el que nos encontramos un incipiente cambio de paradigma en lo que se refiere al estilo relacional en los diferentes espacios. Pasando del enfoque de la protección (centrado en lo que debe evitarse y en prevenir las experiencias adversas) para pasar al enfoque del buentrato (centrado en lo que sí que debe promover y en el desarrollo y fortalecimiento de los factores protectores, generadores de resiliencia y que facilitan el afrontamiento efectivo de la adversidad y que permiten una evolución más positiva y ajustada desde el punto de vista psico-fisiológico y emocional de las personas).
La capacitación del personal de la universidad y, desde ahí, a la ciudadanía es fundamental para contribuir de manera efectiva a ese cambio de paradigma y posibilitar la construcción de entornos protectores basados en el buentrato y el cuidado mutuo.
Sin embargo, la generación de dinámicas de buentrato, independientemente del contexto, exige que estas sean 360º, involucrando a todos los agentes que forman parte de ese contexto, entendido así como ecosistema.
Si el ámbito universitario desea ser el eje de ese cambio de paradigma, debe evolucionar en esa dirección, transformándose a su vez en un espacio de buentrato y cuidado mutuo para todos los miembros de la Comunidad Universitaria en sentido amplio. Esto implica la revisión de ciertas formas de proceder, pero también de cómo se percibe y comprende la realidad de una condición humana cada vez más compleja que incluye la capacitación de las personas para el ejercicio real de la ciudadanía activa, entendida aquí como la concreción del cuidado mutuo proyectada sobre mi ecosistema social (cuidado de los otros y del bien común), mi ecosistema natural (cuidado de medio y sostenibilidad) y mi ecosistema virtual (en el que cada vez viven e interactúan más personas).
En este espacio de aprendizaje, experimentación, participación y debate que es la Comunidad Universitaria, la propia institución, su estructura y funcionamiento resultan ser clave de cara al cambio de paradigma, pero mucho más relevantes son las personas que lo habitan, como elemento de transmisión viva de información y conocimiento, pero también de actitudes y formas de proceder.
En consecuencia, el personal docente e investigador tienen mucho que ver con la creación de conocimiento y su divulgación, tanto en su dimensión más formal y académica como en la más cotidiana e interpersonal. Por lo tanto, es necesario concienciar a los agentes generadores y transmisores de conocimiento de 1) la necesidad del cambio de paradigma centrado en el buentrato; 2) su rol fundamental como agentes de cambio social al respecto; 3) su potencial como creadores de entornos de buentrato para todas las personas que forman parte del Comunidad Universitaria y 4) su compromiso con la creación de las condiciones necesarias para que el alumnado desarrolle todo su potencial, sea capaz de ejercer sus derechos, asumir sus responsabilidades y las consecuencias derivadas de su toma de decisiones y gobernar su vida desde la libertad y el ejercicio de la ciudadanía activa, solidaria con la condición de sus semejantes, independientemente de su edad y circunstancias.
Para conseguir esta batería de objetivos proponemos espacios de reflexión conjunta y debate abierto en torno a los conceptos de violencia, buentrato, riesgo y entorno protector, posibilitando así una redefinición ajustada a nuestra realidad. Desde ahí podremos concretar cómo materializar el buentrato en nuestro día a día desde lo cotidiano hasta lo institucional, involucrando a toda la comunidad universitaria, también a los alumnos y alumnas en una dinámica de cuidado mutuo, responsable, ética y capacitante, huyendo de los estereotipos habituales sobre empoderamiento, ejercicio de derechos sin responsabilidades o desafección a las instituciones y las dinámicas sociales.
De esta forma, la Universidad se conceptualiza como espacio de convivencia positiva, integrador, libre de violencia, protector frente al sufrimiento y capacitador para el afrontamiento de la adversidad y la superación del reto que supone vivir, siendo exigente sin caer en la sobre-exigencia y siendo protector sin bordear la sobre-protección.
Esta no es una misión exclusiva de la Universidad -en realidad es una misión transversal a todos los ámbitos y contextos-, pero sí que ésta un actor destacado en todo este proceso de cambio de paradigma.
Si bien este despliegue tiene una base ética que se fundamenta en la obligación inherente a cada uno de nosotros de reconocer la dimensión humana y por lo tanto la dignidad del otro (tal y como decíamos, independientemente de su edad y circunstancias) y -en consecuencia- la obligación de tratarle bien (y, por extensión, tratarnos bien a nosotros mismos reconociendo nuestra propia dignidad), debemos integrar aquí también lo planteado desde la intersección de los siguientes marcos de referencia institucionales y normativa aplicable en España.